GANADORA I CONCURSO RELATO ERÓTICO LA NIETA DE LA TRINI

Ayer día 23 de abril, por el Dia del Libro, lanzamos un concurso de relatos eróticos para así animaros a crear, a dejaros llevar por vuestros deseos y que disfrutarais haciéndolo. Leer es maravilloso, pero escribir puede estimular mucho nuestra creatividad (y otras cosas 😜), así que nos pareció interesante que desatarais a la escritora que lleváis dentro. 🔥

La ganadora nos ha dejado este fantástico relato que nos hace vibrar y sumergirnos en su fantasía. Os lo dejamos para que podáis disfrutarlo.

RECUERDOS DE OFICINA, por @laninfadelagua

Estoy sola en la oficina. Sólo las máquinas pueden verme y estoy lejos de cualquier mirada humana indiscreta. 

Sola. Mujer, con la sangre recorriendo cada una de mis venas. Fluyendo más caliente por el sol que me azota la nuca. 

Cojo la taza de café con las dos manos. Aún quema. La acerco a mis labios. Puerta hacia mi alma. Lo dejo resbalar por mi garganta, haciéndome sentir más cálida aún. 

Por un momento olvido el reloj, el tiempo y el lugar. 

Yo. Mujer con grandes sueños y en un sueño de alguien. Decido tomar las riendas. Acaricio mi muslo izquierdo. Llevo mi falda negra, la de los viernes. 

La primavera generosa ha dejado mi piel más roja de lo normal y la noto sensible. Sólo quiero sentir. 

Paso el dedo índice por la zona de fuera y tiro de la liga de la media dándome un pequeño latigazo. Sin explicaciones, sólo porque deseaba hacerlo. Mi corazón responde, acelerándose. 

¿Qué es lo peor que puede pasar? 

Paso al muslo derecho. Esta vez, mi mano completa acaricia la cara interna. Más blanda y más sensible. También más caliente. 

Cierro un poco más los ojos. Quiero sentirme más. Más mujer. Acaricio mi ombligo, haciendo círculos sobre él. Dibujando el símbolo del infinito en mi bajo vientre. Soy eterna. Somos eternas.

Subo la mano y noto mis pechos alegres asomándose a la blusa. No son grandes ni pequeños, pero son míos y son perfectos. Y únicamente yo puedo decidir qué hacer con ellos. 

Desconexión total. 

Mis manos, dejándose llevar por mi mente, bajan donde más late. 

Me acaricio como sólo yo sé hacerlo. Disfrutando de mí. Sintiéndome libre. Empapándome de feminidad y de magia. 

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