Operación Bikini

¿Quién no ha oído hablar de la famosa Operación Bikini? Trucos de dudosa efectividad y aparentemente poco saludables que prometen hacerte adelgazar en un mes o incluso en una semana con el fin de lucir tu cuerpo perfecto en verano.

Lo creamos o no, hay unos cánones de belleza, tanto en hombres como en mujeres, a los que, a menudo inconscientemente, queremos acercarnos. Unos estereotipos que hemos mamado desde la infancia de la publicidad y la moda que son utilizados por la sociedad para juzgar la apariencia de las personas, aunque lo hace con mayor agresividad con las mujeres.

La mayoría de productos femeninos que hay en el mercado son productos orientados a crear en las mujeres la necesidad de acercarse a ese canon de belleza impuesto por la sociedad. Cremas antiarrugas, anticelulíticas, diferentes formas de depilarse, uñas postizas, pestañas postizas, maquillaje, operaciones estéticas y un largo etcétera. Todo ello creado para “vernos bien”. Pero, ¿por qué necesitamos todas esas cosas para vernos bien?

Origen

La verdad es que todos estos “arreglos” estéticos han existido siempre. La necesidad de mejorar nuestro aspecto se remonta a siglos atrás, y se trataba de prácticas utilizadas por hombres y mujeres de la misma forma. Os acordáis, por ejemplo, de los egipcios y su maquillaje, ¿no? O las pelucas, medias y tacones usados por los hombres en la Edad Moderna.

Pero en los años 30, tras la Revolución Francesa, hubo un punto de inflexión en el que los hombres decidieron alejarse de la necesidad de verse bellos y prefirieron dedicarse más profundamente a sus conocimientos y su trabajo. De esta forma, los cánones estéticos pasaron a ser una cuestión de mujeres, cuyas aspiraciones eran básicamente verse guapas, criar a sus hijos y mantener el hogar.

La publicidad

Volvamos a la Operación Bikini. Este término fue impulsado, cómo no, por la publicidad. Porque desde que los hombres decidieron alejarse de los cánones estéticos, la publicidad se ha cebado de forma más agresiva con nosotras.

Es cierto que actualmente vemos más campañas publicitarias en las que vemos la belleza de diferentes tipos de cuerpos, alejados de los cánones que siempre hemos visto. Esto es algo realmente bueno y está haciendo que muchas mujeres dejen atrás sus prejuicios y empiecen a quererse tal y como son. Pero lo cierto es que el cánon de belleza femenino no ha desaparecido y aún son muchas las mujeres que sienten esa presión o necesidad de acercarse a él.

Sabemos perfectamente que, en la actualidad, muchos hombres han decidido cuidarse. Sabemos que la publicidad y los estereotipos también se ha cebado con ellos y que algunos también sienten la presión continua de verse bien. Pero no es equiparable a la presión impuesta, desde hace muchísimos años, a las mujeres. De hecho, el término “Operación Bikini” ya hace referencia a la prenda de baño femenina. Los trastornos alimenticios más comunes afectan en su mayoría a mujeres. Todo esto hace que tengamos la necesidad de reflexionar sobre ello y promover un cambio en este sentido.

Operación Bikini

Este tipo de dietas milagrosas que pretenden hacernos adelgazar en poco tiempo son poco recomendables por los expertos, y con razón.

Adelgazar con el fin de vernos bien en verano o para una ocasión concreta suele ser una mala idea. La mayoría de estas dietas suelen ser agresivas y muy sacrificadas. Estamos haciendo un esfuerzo al que no estamos acostumbradas y eso nos pone de mal humor. Siempre que una dieta esté ligada a un objetivo temporal más que a un estilo de vida puede darnos resultados inesperados e insatisfactorios. Si nos ponemos unos objetivos, como adelgazar tanto para tal día, y no lo conseguimos, nos frustraremos y nos culparemos por no haberlo conseguido.

El peligro de estas dietas no es solo psicológico, sino que también es un peligro para nuestra salud y puede traernos serios problemas.

Los cánones de belleza han existido siempre, de hecho, han ido variando a lo largo de la historia. Y no parece que vayan a dejar de existir. Pero depende de nosotras la forma en la que nos afectan. Tenemos que trabajar mucho nuestro amor propio: conocer y acentuar nuestras virtudes, ser conscientes de las cosas buenas que tenemos e intentar mejorar siempre en nuestro ámbito personal. Cuanto mejor estemos en este terreno, nuestra mente estará más sana y podremos afrontar de forma más saludable otras cuestiones, como por ejemplo amar y aceptar nuestro físico o, si queremos cambiar algo del mismo, hacerlo con la ayuda de profesionales y con la certeza de que tenemos la autoestima suficiente para llevar a cabo los cambios necesarios.

Porque si tu mente está sana, tu cuerpo también lo estará.

Y tú, ¿te has sentido alguna vez presionada con la Operación Bikini? 

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