SEXO, IDENTIDAD DE GÉNERO Y ORIENTACIÓN SEXUAL

SEXO, IDENTIDAD DE GÉNERO Y ORIENTACIÓN SEXUAL

El sexo, la identidad de género y la orientación sexual son conceptos distintos pero que conforman la vida de todas las personas. Hoy queremos explicarte cada uno de ellos.

El sexo

Las personas nacemos con sexo. Es decir, somos seres sexuados. Esto no quiere decir que practiquemos sexo, sino que tenemos hormonas y partes del cuerpo diferentes dependiendo de si nacemos con pene o nacemos con vulva. Podemos encontrar los siguientes tipos de sexos:

  • Hembra: persona que nace con genitales femeninos.
  • Macho: persona que nace con genitales masculinos.
  • Intersexual: persona que nace con genitales tanto masculinos como femeninos.

Identidad de género

Es independiente del sexo, es decir, no importa si tienes pene o vulva, lo que importa es con qué género te sientes más identificada. Te contamos algunas identidades de género más comunes:

  • Cisgénero: persona cuyo género coincide con el que le fue asignado al nacer.
  • Transgénero: persona cuyo género no coincide con el que le fue asignado al nacer.
  • Transexual: persona transgénero que decide adaptar su cuerpo al género con el que se identifica.
  • Andrógino: persona cuya identidad contiene tanto rasgos masculinos como femeninos.
  • No-binario: persona que no se identifica con el género binario. Es decir, que no se siente ni hombre ni mujer.
  • Bigénero: persona que se identifica con dos géneros, pudiendo declinarse

Orientación sexual

Es la atracción que sentimos por otras personas. A menudo, la orientación sexual de las personas cambia con el tiempo o es distinta en un momento de su vida que en otro. Al final, se trata de gustos o preferencias. Durante toda nuestra vida, las personas cambiamos, probamos cosas nuevas que pensábamos que no nos iban a gustar y, ¡sorpresa! Nos gustan. Lo único que debemos tener en cuenta es que hay que abrazar estos cambios porque forman parte de nuestra evolución como personas.

¿Y qué orientación sexual podemos tener? Pues tantas como personas hay en el mundo, pero la sociedad establece algunas etiquetas con las que podemos sentirnos más identificadas. Te contamos las más comunes, aunque como decimos, hay muchas más:

  • Heterosexual: atracción sexual o romántica por personas de sexo o género distinto al tuyo.
  • Homosexual: atracción sexual o romántica por personas de tu mismo sexo género.
  • Bisexual: atracción sexual o romántica por ambos sexos o géneros.
  • Pansexual: atracción sexual o romántica por personas, independientemente de su sexo o género.
  • Asexual: falta de atracción o deseo sexual.
  • Autosexual: atracción sexual o romántica por una misma. Estas personas pueden ser además asexuales.
  • Demisexual: atracción sexual únicamente con personas por las que se ha establecido previamente un vínculo emocional.
  • Sapiosexual: atracción o deseo hacia las personas por su inteligencia.

Además, cada vez la lista crece más, ya que las personas pueden sentirse identificadas con varias identidades u orientaciones al mismo tiempo o por ninguna, lo que daría lugar a nuevas categorías.

Y entonces, en contraposición a todo esto, encontramos la teoría Queer, que propone precisamente desmontar todo lo anterior y no etiquetar a las personas por cómo viven sus vidas o por quién se sienten atraídas. Es por ello que el término Queer no puede ir dentro de ninguna de estas categorías, porque está en contra de la categorización de las personas.

Ambas visiones son válidas y totalmente respetables. Lo importante es precisamente eso, aprender a respetar todas las opciones y opiniones por diferentes que sean a las nuestras.

Como puedes ver, las personas somos diferentes, únicas e irrepetibles. Por ello, no tiene sentido juzgar aquello que es distinto a nuestros ojos, porque en la diversidad reside la verdadera belleza, y el poder convivir todas en un mismo mundo sin prejuicios y con libertad. 💜

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