Sexualidad en personas con diversidad funcional

El erotismo y la sexualidad son impulsos naturales y vitales del ser humano y son esenciales para su desarrollo y su salud, sean cuales sean sus capacidades intelectuales o físicas. La sexualidad es una forma de comunicación entre seres humanos y ha de verse igualmente así en las personas con diversidad funcional.

Debemos entender que la sexualidad no es solo la unión de dos genitales. La sexualidad puede ser el roce, las caricias, la autoexploración, la exploración de otra persona, etc.

Durante muchos años, la sexualidad en las personas con diversidad funcional (intelectual, motriz, sensorial o psíquica) ha sido un tema tabú, mal visto, ignorado por la sociedad. Se tenía la concepción de que la educación sexual en estas personas era innecesaria e incluso peligrosa, reprimiendo así su sexualidad.

Las personas con algún tipo de diversidad funcional sienten la necesidad, como seres humanos, de expresarse sexualmente. El erotismo es una forma de relacionarse con otros seres humanos y es un error creer que ciertas personas no sienten la necesidad de tener citas, encuentros sexuales, enamorarse o casarse.

En este caso, recibir una buena formación sexual por parte de la familia o los especialistas es fundamental para que estas personas desarrollen su sexualidad sin que suponga un problema o se sientan reprimidas y desplazadas. La sociedad ha cambiado muchísimo en los últimos 40 años. Se habla de sexualidad con normalidad y se forma a los adolescentes para que conozcan el tema. Pero la sexualidad en personas con diversidad funcional es un tema que todavía no se ha abordado lo suficiente como para que se normalice y se extienda el conocimiento de que la sexualidad forma parte de nuestro ser y que tenemos derecho a vivirla independientemente de nuestra condición física o psíquica.

Sexualidad en personas con diversidad funcional intelectual

Las personas que viven con una diversidad funcional psíquica suelen estar criadas en un ambiente sobreprotector, en el que muy pocas veces están solas, por lo que no comprenden el concepto de intimidad, lo que puede llevarlas a realizar acciones sexuales en un lugar público, como por ejemplo, masturbarse. 

Recibiendo una buena educación sexual, estas situaciones que pueden acarrear problemas, desaparecerían. Por ello no hay que obviar o negar este tipo de educación a estas personas, porque al igual que todo el mundo, tienen sexualidad y tienen derecho a conocerla y ejercerla. 

No son ajenas a la violencia de género, al abuso sexual, a los embarazos no deseados o a las ITS/ETS. Tampoco son ajenas a la necesidad de aprender a conocerse, aceptarse y poder expresar su sexualdad de manera satisfactoria.

La sexualidad es un factor que nos iguala: todas somos sexuadas, sexuales, eróticas y sentimos curiosidad por nuestro cuerpo. ¿Por qué iba a ser diferente para ellas?

Sexualidad en personas con diversidad funcional física

Estas personas tienen un desarrollo psicológico cognitivo dentro de lo establecido como normal, por lo que el ejemplo anterior no es válido ellas, ya que sus posibles dificultades para vivir la sexualidad vienen determinadas por su condición física y no por su condición mental.

Aquí el problema reside en que se concibe que, como estas personas tienen una movilidad reducida o problemas físicos, no tienen necesidad o posibilidad de tener encuentros sexuales, por lo que a menudo se obvia también su educación sexual. Este es un problema de carácter social, ya que la sociedad debe entender que estos problemas físicos no hacen desaparecer su sexualidad ni su necesidad de expresarla. La cuestión sería cómo llevar a cabo los encuentros sexuales de forma que no supongan un peligro físico para ninguna de las partes.

 

En ambos casos, el deber de los familiares y de la sociedad es no negar a nadie, sea cual sea su condición, la libertad para expresarse que merecen. Necesitan ser y hacer al igual que los demás y reprimir sus impulsos solo traerá problemas y frustración.

En la actualidad se está llevando a cabo por profesionales una labor de asistencia sexual, que pretende ayudar a personas con algún tipo de diversidad funcional que le dificulte los encuentros eróticos a que lo hagan de una forma satisfactoria. Esta persona ofrece diferentes tipos de ayuda según el caso concreto de cada persona. Para personas con una movilidad reducida, ayuda a conseguir posiciones difíciles de ejecutar por la persona sola. La persona asistente no tiene como objetivo excitar a la persona asistida, si no a facilitar su relación sexual.

Como siempre decimos, lo importante es que todas las personas tenemos sexualidad y derecho a vivirla plenamente sin prejuicios. Por ello creemos importante que conozcamos y reconozcamos que todas las personas estamos perfectamente capacitadas para ello. 💜

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